miércoles, 12 de enero de 2011

Los dinosaurios no se murieron de frío

El tema de la extinción de los dinosaurios es uno de los debates más acalorados de la ciencia, ya que no se sabe con certeza por qué se extinguieron. Sí sabemos que hace 65 millones de años ya no había ni un dinosaurio sobre nuestro planeta. Algunos dicen que los mató un super asteroide, otros que se murieron de frío, y muchas otras teorías. Pero lo cierto es que los dinosaurios se adaptaban bastante bien a los cambios en el clima, ya que está comprobado que muchos de ellos eran de sangre caliente.

Paleontólogos belgas han estado estudiando a los dinosaurios que vivían en lo que hoy es el Ártico. Y descubrieron con sorpresa que eran muy buenos soportando temperaturas casi al borde de la congelación. Creen que justamente eran dinosaurios con sangre caliente.

El último hallazgo del equipo belga es un grupo de dinosaurios ubicados en un estrato unos millones de años antes del gran impacto que se cree que acabó con ellos. El yacimiento está ubicado en el río Kakanaut, al noreste de Rusia.

En tiempos de estos dinosaurios, esa región no estaba en la misma posición que en la actualidad, ya que los continentes no permanecen quietos, sino que a lo largo de millones de años se van movilizando. Igualmente por aquellos tiempos estaban por sobre los 70 grados de latitud norte, o sea bien dentro del Círculo Polar Ártico.

Y no se trataba de dinosaurios perdidos que murieron de frío. En el yacimiento hay individuos de diferentes edades, incluyendo huevos y evidencias de una población establecida.

Si bien en aquellos tiempos era una región más cálida que en la actualidad, no era precisamente una playa del Caribe. Junto con los dinosaurios, también se descubrieron muestras de la vegetación de ese período, lo que ha permitido a los paleontólogos saber que las temperaturas eran bajas, una temperatura anual de unos 10 grados centígrados.

http://espaciociencia.com/los-dinosaurios-no-se-murieron-de-fro/

Karina Rubio
C.I: 17.678.915

Pruebas de seres unicelulares de hace 1800 millones de años

En el año 2000 se descubrieron en el fondo del mar de Arabia, a una profundidad de unos 1200 metros, unas criaturas de lo más extrañas. Las Gromias, amebas esféricas que tenían un tamaño de entre 5 y 38 milímetros de diámetro. Dejaban rastros en el suelo marino, que aportaron pistas sobre el mundo de hace 1800 millones de años.

Ahora, científicos de la Universidad de Texas, han descubierto gromias en del tamaño de uvas en el suelo marino de las Bahamas.

Estas criaturas son protozoos gigantes, que están formados por una única célula, o sea son lo que se conoce como seres unicelulares. Estos están protegidos por una caparazón orgánica o testa. Cuando se la limpia de sedimentos, la testa de las gromias se siente como la piel de una uva. Según los científicos.

Lo que sorprendió más a los autores del descubrimiento en Bahamas, fue que el rastro dejado por las gromias era muy similar a surcos descubiertos en rocas sedimentarias datadas en 1800 millones de años. 


Esos antiguos surcos eran la única evidencia de que los gusanos, seres multicelulares, habían evolucionado temprano en la historia del planeta.

Pero los científicos texanos, opinan que tal vez esos surcos tan antiguos hayan sido marcados por gromias. Lo que haría retrasar muchos millones de años la aparición de seres multicelulares. Las siguientes pruebas de este tipo de criaturas son fósiles de 580 millones de años.

http://espaciociencia.com/pruebas-de-seres-unicelulares-de-hace-1800-millones-de-aos/

Karina Rubio
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Los ancestros de los elefantes vivían casi siempre en el agua

La típica imagen del elefante lo muestra en manada, en alguna región árida de África, entre algunos arbolitos secos, tal vez. Sólo de vez en cuando cerca de una charca. Pero un nuevo estudio los acerca más al agua, ya que dice que los antepasados de los elefantes solían vivir parcialmente en el agua.

Los Moeritherium, antiguos ancestros de los elefantes que vivieron hace unos 40 millones de años, pasaban casi todo su tiempo en las aguas de ríos o pantanos, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Oxford.


Los paleontólogos sabían que los elefantes modernos están emparentados con criaturas acuáticas modernas como los manatíes, pero no habían identificado antes un antiguo pariente del elefante que viviese en el agua. Ahora han podido encontrar el vínculo evolutivo.

“Creo que es la primera evidencia de que hay un linaje semi acuático que lleva a los elefantes”, le dijo a LiveScience Alexander Liu, miembro del equipo investigador. “Es algo que la gente se esperaba pero no se podía mostrar realmente”.

Los Moeritherium tenían cuerpos largos, ojos pequeños ubicados en la parte alta de sus narices, y tenían lo que podría ser los comienzos de la trompa característica de los elefantes.

Liu, junto con Erik Seiffert, de la Universidad de Stony Brook, y Elwyn Simons, de la Universidad Duke, analizaron el esmalte dental de Moeritherium que vivieron en el eoceno, hace más de 37 millones de años. Al medir las marcas químicas en el esmalte, los investigadores pudieron darse cuenta de lo que comían estos animales y si la comida provenía primariamente de tierra o del agua.

“Descubrimos que su dieta era muy similar a la de animales totalmente acuáticos”, dijo Liu. “Pero sabemos que no podían ser totalmente acuáticos, ya que los huesos que tenemos muestran que deben haber caminado en tierra, colocando peso sobre sus pies”. Y tenían bastante peso, unos 225 a 350 kilogramos.

Los fósiles de Moeritherium fueron descubiertos en Egipto, que para aquellos tiempos debió ser una zona de bosque tropical. Los investigadores creen que debe haber tenido una vida similar a la de los actuales hipopótamos, que pasan gran parte de sus vidas en ríos y pantanos.

http://espaciociencia.com/los-ancestros-de-los-elefantes-vivian-casi-siempre-en-el-agua/

Karina Rubio
C.I: 17.678.915
Los combustibles que usamos hoy en día para generar energía no son infinitos ni provienen de una fuente mágica. Como sabemos, no son fuentes renovables, sino el producto de millones de años de evolución química y geológica.


Los combustibles son fósiles, restos vegetales o animales de vidas pasadas. El carbón, el petróleo, y el gas natural son los combustibles fósiles que utilizamos para generar electricidad o manejar un automóvil.

Dentro de los carbones, la hulla fue desde la Edad Media el combustible más utilizado. La hulla es el resultado de la acumulación en el fondo de lagos o pantanos de grandes cantidades de restos de plantas, principalmente de los prehistóricos helechos.

Bajo la superficie del agua, dichos restos se descompusieron y quedaron sometidos al ataque de las bacterias; se desprendieron oxígeno e hidrógeno, con lo que se produjo un enriquecimiento aún mayor de carbono.

Poco a poco, fueron recubriendo de arcilla y arena, y el carbón formado constituyó capas claramente diferenciadas. Las capas de hulla se formaron, principalmente, en el carbonífero y en el pérmico, pero se encuentra igualmente carbón en los terrenos triásicos y jurásicos.

Los carbones más antiguos son los que aparecen en forma de antracita, que en ocasiones llega a contener un 98% de carbono puro, lo que le da un aspecto negro y un brillo metálico.



El carbono en estado puro también se puede encontrar, en forma de grafito, en las antiguas vetas de carbón. Pero en todas las variedades de hulla, el índice de carbono disminuye con la edad del cuerpo, siempre que el material no esté afectado por el calor del vulcanismo o, por ejemplo, comprimido por un plegamiento. Las formaciones más recientes de este tipo reciben el nombre de lignito, y su índice de carbono puede situarse entre el de la turba y el de la hulla.

El petróleo es una mezcla de diversos hidrocarburos; estos se formaron partiendo de sedimentos marinos orgánicos, los cuales, como consecuencia de un plegamiento o de cualquier otro fenómeno, se hundieron profundamente en la corteza terrestre, viéndose así sometidos a un intenso calentamiento que dio lugar a todo un proceso de destilación.



En determinados casos, el petróleo continúa en las capas en las que se formó (ciertas pizarras, por ejemplo), pero, generalmente, penetra por entre las fisuras de asiento rocoso denso, o por las microscópicas cavidades que hay entre las capas rocosas densas.

En el primer caso, cuando los fósiles continúan en las capas originarias, el petróleo está bajo presión y coexiste con productos volátiles procedentes de su destilación: el gas natural. Este gas natural se desprende del petróleo encerrado y llega a la superficie, a través de las fallas.



Conocer el origen de los combustibles no renovables nos da, una vez más, una idea de su futuro agotamiento. La explotación y uso de los combustibles fósiles no sólo contamina el medio ambiente, sino que únicamente representan una solución de mediano plazo para la sustentación de las actividades humanas.

http://espaciociencia.com/como-se-formaron-los-combustibles/

martes, 11 de enero de 2011

Un cúmulo estelar son posiblemente la relíquia de una galaxia enana que surgió con la Vía Láctea en sus comienzos.



Un cúmulo estelar es un conjunto de estrellas unidas gravitacionalmente. El número de estrellas que lo forman puede ir desde las 10.000 hasta más de un millón de estrellas. Las estrellas suelen tener la misma edad, formadas al mismo tiempo, de una misma nube de gas y polvo interestelar.

Lo que hace más interesante al cúmulo de estrellas Terzan 5, que está cerca del centro de nuestra galaxia, es que está partida en dos poblaciones diferenciadas en edad y composición. No es el primer cúmulo de estas características, porque los astrónomos ya han estudiado otro cúmulo estelar anómalo, el Omega Centauro, que tiene dos grupos distintos de estrellas, lo que sugiere que el cúmulo son los restos de una galaxia enana que se originó con la Vía Láctea. Omega Centauro alberga unos 10 millones de estrellas.

Estos descubrimientos ayudarán a los científicos a entender mejor el origen de nuestra galaxia, que tuvo lugar hace unos 13.700 millones de años. Como dice Francesco Ferraro, de la ESA, la historia de la Vía Láctea está encriptada por fragmentos antiquísimos, cúmulos estelares y otros sistemas de estrellas que han sido testigos de la evolución total de nuestra galaxia.

Según este mismo astrónomo, en el cúmulo Terzan 5 podemos encontrar estrellas de 12.000 años de antigüedad, pero también algunas de sólo 6 mil millones de años. Curiosamente, las más jóvenes tienen tres veces más hierro que las antiguas, elemento que proviene de explosiones de supernovas.
Los combustibles que usamos hoy en día para generar energía no son infinitos ni provienen de una fuente mágica. Como sabemos, no son fuentes renovables, sino el producto de millones de años de evolución química y geológica.


Los combustibles son fósiles, restos vegetales o animales de vidas pasadas. El carbón, el petróleo, y el gas natural son los combustibles fósiles que utilizamos para generar electricidad o manejar un automóvil.

Dentro de los carbones, la hulla fue desde la Edad Media el combustible más utilizado. La hulla es el resultado de la acumulación en el fondo de lagos o pantanos de grandes cantidades de restos de plantas, principalmente de los prehistóricos helechos.

Bajo la superficie del agua, dichos restos se descompusieron y quedaron sometidos al ataque de las bacterias; se desprendieron oxígeno e hidrógeno, con lo que se produjo un enriquecimiento aún mayor de carbono.

Poco a poco, fueron recubriendo de arcilla y arena, y el carbón formado constituyó capas claramente diferenciadas. Las capas de hulla se formaron, principalmente, en el carbonífero y en el pérmico, pero se encuentra igualmente carbón en los terrenos triásicos y jurásicos.

Los carbones más antiguos son los que aparecen en forma de antracita, que en ocasiones llega a contener un 98% de carbono puro, lo que le da un aspecto negro y un brillo metálico.



El carbono en estado puro también se puede encontrar, en forma de grafito, en las antiguas vetas de carbón. Pero en todas las variedades de hulla, el índice de carbono disminuye con la edad del cuerpo, siempre que el material no esté afectado por el calor del vulcanismo o, por ejemplo, comprimido por un plegamiento. Las formaciones más recientes de este tipo reciben el nombre de lignito, y su índice de carbono puede situarse entre el de la turba y el de la hulla.

El petróleo es una mezcla de diversos hidrocarburos; estos se formaron partiendo de sedimentos marinos orgánicos, los cuales, como consecuencia de un plegamiento o de cualquier otro fenómeno, se hundieron profundamente en la corteza terrestre, viéndose así sometidos a un intenso calentamiento que dio lugar a todo un proceso de destilación.



En determinados casos, el petróleo continúa en las capas en las que se formó (ciertas pizarras, por ejemplo), pero, generalmente, penetra por entre las fisuras de asiento rocoso denso, o por las microscópicas cavidades que hay entre las capas rocosas densas.

En el primer caso, cuando los fósiles continúan en las capas originarias, el petróleo está bajo presión y coexiste con productos volátiles procedentes de su destilación: el gas natural. Este gas natural se desprende del petróleo encerrado y llega a la superficie, a través de las fallas.




Conocer el origen de los combustibles no renovables nos da, una vez más, una idea de su futuro agotamiento. La explotación y uso de los combustibles fósiles no sólo contamina el medio ambiente, sino que únicamente representan una solución de mediano plazo para la sustentación de las actividades humanas.

Primer hueso de Tiranosaurio hallado en el Hemisferio Sur

Hay que admitir que como habitante del Hemisferio Sur, uno a veces se sentía un tanto decepcionado al escuchar por primera vez que el dinosaurio más famoso del mundo era exclusivamente oriundo de la actual Norteamérica.





El Tiranosaurio quizá no haya sido el carnívoro más grande, inteligente, o letal que haya pisado el planeta Tierra, pero seguramente es uno de los pocos dinosaurios que provocó en muchos aficionados y profesionales aquél interés inicial hacia el vasto universo de la paleontología.

En el día de ayer, los norteamericanos dejaron de tener el privilegio de imaginarse a semejante criatura caminando por el mismo suelo que hoy pisan. Un grupo de paleontólogos de Cambridge, Londres, y Melbourne afirmaron haber encontrado un hueso de la cadera de un tiranosaurio ancestro del T-Rex en el yacimiento Dinosaur Cove de Victoria, en Australia. Los científicos publicaron su estudio en la publicación de esta semana de la revista Science.

“El hueso es sin dudas identificable como de tiranosaurio porque los huesos de la cadera de estos dinosaurios eran muy distintivos”, dice Roger Benson, científico de la Universidad de Cambridge. Y es verdad, no hace falta ser un paleontólogo para recordar esa particular cadera propia de los tiranosaurios.

Este tiranosuario, sin embargo, sería mucho más pequeño que el famoso Tiranosaurio Rex. Catalogado como NMV P186069, este dinosaurio tendría 3 metros de largo y un peso de 80 kilogramos, comparados con los 12 metros y 4 toneladas del T-Rex. La visible similitud entre ambos correspondería a la presencia de una cabeza de gran tamaño y un par de pequeños brazos.


Por otro lado, mientras que el Tiranosuario Rex vivió tardíamente en el período Cretácico hace 70 millones de años, el NMV P186069 lo hizo hace 110 millones de años, cuando los continentes de América del Sur, la Antártida, África y Oceanía formaban un único territorio continental. Es por eso que no sería sorprendente encontrar restos del mismo dinosaurio en Sudamérica o África.